dimecres 2 de novembre de 2011

Los pechos de papel



Se ponen pelucas, se pintan la cara, se aprietan las faldas -tacones incluso- y lucen contentos un par de tetas que luego se tocan entre risas y gestos femeninos.
Hablo de la extraña afición que tienen algunos hombres de disfrazarse de mujer aprovechando cualquier fiesta. Debe ser un buen pretexto.

Es divertido, nos reímos” nos dirían y se dirán a sí mismos -muy convencidos- seguramente.

Es digno de estudio sociológico además de patético. Pero realmente, ¿por qué hacen eso?
¿Qué hay detrás de esa aparente gracia sin gracia alguna que se repite en carnavales y fiestas de disfraces varias? Pues eso mismo me preguntaba yo anoche entre miles de tarados y alguna que otra persona por el barrio del Carmen, cuando me encontré varias veces con lo que arriba mismo he descrito.

Puede sonar precipitado lo que voy a decir, pero las pelucas, las tetas, y los tacones entre risas, son una experimentación del rol femenino -occidental- de forma subconsciente.

Lo cierto es que se puede producir tanto en sujetos heterosexuales -supuestos-, que pueden sentir -sin saberlo- la necesidad de experimentar el "yo femenino" de Jung, aunque sea de forma totalmente subconsciente, como en sujetos bisexuales u homosexuales.
No obstante existe un estrecho vínculo entre la experimentación del "yo femenino" y la tendencia homosexual, pero no alrevés, es decir, que no existe un vínculo entre la homosexualidad y esa experiementación.

Cabe decir que siempre están las excepciones de quienes siguen al grupo de amigos y que su disfraz no es más que hacer lo mismo que otros hacen. En los otros casos, es el 'no hay nada escrito' en la sexualidad y su lectura. El desinhibirse dentro de un disfraz con la supuesta jocosidad.
Seguramente, muchos de los que lo hagan jamás excederán los límites conscientes de la heterosexualidad ni a ellos mismos este acto les pase de la gracia de una noche en la que alcoholizados se tocaron las tetas haciendo de mujer. Pero en el fondo y sin ellos saberlo, han sido movidos por la experimentación de la sexualidad oculta, allí donde siempre hay un Sigmund Freud observando...


Carlos Benetó.
Valencia, 1 de noviembre de 2011.

*Entrada sujeta a ampliaciones por estudio.

1 comentaris:

Sergio ha dit...

Si es cierto que hay una curiosa obsesión hacia el travestismo y sin embargo no se generaliza el disfraz de mofeta, karateka, legionario o buzón de correos. Supongo que no tiene ninguna lectura psicológica profunda sino que es versátil, rápido y con miles de accesorios a mano, y con lo limitadito que somos los hombres de miras pues como que resulta muy práctico... digo yo.