dimecres 19 d’octubre de 2011

Un lugar oscuro


Jamás habría imaginado años atrás que acabaríamos así, ¡en España, en Europa, en el siglo XXI! Tan pobres como país digo, tan hundidos en la ruina, tan en otros años.

Los pasillos de mi instituto son un lugar oscuro. Desde hace unos días la junta directiva ha decidido apagar las luces en vista de que no hay dinero para pagar las facturas. Los exámenes deben ser costeados por los alumnos, al igual que cualquier mísera fotocopia complementaria. Los departamentos de cada asignatura, con descubiertos por gastos piden entre 2 y 4 euros a cada alumno. Tampoco se puede pagar al encargado de mantenimiento ni otros servicios. Hace unos días tuvo que dedicarse a colgar pizarras el marido de una profesora.

El único dinero que ahora llega al sistema educativo es, a duras penas, el sueldo reducido de los docentes. Se les nota cansados, quemados. Saben que tienen que hacer lo mismo por menos dinero. Su lugar de trabajo se ha convertido en una carga para las arcas públicas en este sistema. Y ahí los tienen, tan sumisos, tan tolerando lo intolerable, lo inadmisible, lo inaceptable. Tan patéticos a veces, pobres, que hasta dan pena.

Nosotros somos los jóvenes sin futuro. Bastantes lo saben, algunos también pero no quieren pensarlo. Otros muchos viven en su ignorancia. La desmotivación se ha extendido como un virus. El espectro de la crisis perturba las aspiraciones y cuestiona la utilidad de todo este esfuerzo. Las mentes más brillantes saben que están a la deriva. El desempleo juvenil roza el 50%.

Los cerdos nos han hundido.
Y yo espero el momento, ese que no llega, que debe salir de nosotros pero no sabe como, ese que hará pagar a los culpables por todo esto.


Valencia, 19 de octubre de 2011.
Carlos Benetó.

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